Feria del Libro de Buenos Aires: lo que no se dice ni te cuentan

Feria del Libro de Buenos Aires, autores y lectores en el evento literario más importante de Argentina


La previa no empieza cuando uno llega a la Feria del Libro.
Empieza mucho antes. En mi caso, hace meses.

Desde que supe que iba a estar ahí, algo se puso en movimiento en mi cabeza: una mezcla difícil de ordenar entre expectativa, ansiedad y una pregunta constante que vuelve una y otra vez: qué lugar voy a ocupar en todo esto.

Hoy faltan apenas horas para que se abran las puertas. Y, sin embargo, lo más intenso no está ahí, en lo que va a pasar, sino en todo lo que ya viene pasando desde hace tiempo.

Debo remontarme a unos meses atrás.

Era mi primer libro en solitario, después de varias antologías. Editorial Dunken me seducía, me contenía, me gustaba. Me dije que sería con ellos, con esa editorial, no con otra. Y cumplí.

Diciembre me hizo parir a mi primer hijo propio y, lejos de ir a reclamar mi millón de dólares a P. T. Barnum, me las ingenié para que el proceso fuera aún más caótico.

Me prometí también que la presentación del libro sería en la propia sala de la editorial. Nombrar a tantos que me ayudaron sería jugar con mi vida, porque olvidarme de nombrar a alguno sería una condena.

Admito sí, que fueron varios, y diría que todos en mayor o menor medida se camuflaron tras mis propias expectativas y se convirtieron en hacedores de ese evento. Único, quizás irrepetible: ENTRE NOSOTROS – Naturaleza e identidad riojana.

Casi me muero.

Semanas después supe que anduve en plena Ciudad Autónoma de Buenos Aires con una arteria coronaria al borde del colapso, a punto de provocarme muerte súbita.

Navidad fue testigo de mi caos. Pasé Noche Buena internado en unidad coronaria, a la espera de un stent salvador.

Pasaron cateterismos y angioplastias, internaciones y cajas completas de medicamentos, pero aquí estoy, vivito y coleando.

Faltan un par de días para que abra sus puertas la Feria, aunque yo tenga que esperar hasta mayo.

Ya tengo pasajes y una reserva de hotel. Nada de lujos, apenas lo necesario.

Si Buenos Aires me resulta una jungla, la FILBA me la imagino el Amazonas.

Iré desde Ulapes, ubicada a 270 km de la capital riojana. Más de 1.100 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta.

Aclaro, no soy el héroe ni el valiente, ni el único.

Soy uno más entre los cientos de escritores que pisaremos por primera vez la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, que celebra sus Bodas de Oro: 50° aniversario.

¿Qué podría salir mal?

Ya veremos.

Continuará…


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